...y alzando el vuelo

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domingo, 6 de septiembre de 2015

Mi mejor encuentro

Estés donde estés, lo que más importa, es que estés en ti
- Alejandro Jodorowski

Mi mejor encuentro no ha sido con ninguna persona, con ninguna cosa, ni con ningún lugar (aunque también han teniendo su espacio en los últimos tiempos); el encuentro al que me refiero es otro, el tan anhelado encuentro con uno mismo, con las profundidades del alma.

Antes de empezar este nuevo camino, inocente e ignorante por mi parte, poco sabía del gran encuentro que poco después iba a producirse. Desde hacía tiempo cargaba mi pesado y aburrido pasado conmigo, arrastrando sentimientos de culpa, exigencias, complejos, vivía sin conciencia y ajena a todo, varada y siguiendo el viento que mejor soplaba. Estaba cómodamente instalada en la infelicidad.
Y de pronto, caigo en un bache y entro en una espiral gris que me atrapa, me retiene, me agria, me pocha, y me hunde más y más.

Catarsis.

                   Caí por crecer, callé por hablar... (Vetusta Morla)


Sobre mi cabeza un destello de luz brillante y poderosa me deslumbra y lentamente me hace acercarme a ella mientras mi alma palpita, agonizante, bombeando lenta, tratando de recuperar aliento.

Quiero recomponerme. Es vital para mí.

Voy abriéndome lentamente a la vida y noto cómo empieza a entrar la magia, el brillo de esa luz se está apoderando de mi cuerpo y de mi alma, viene lentamente a mí y se queda en mí.

¿Culpables? sería injusto buscar culpables fuera de mí. La única traición ha sido de mí misma, por olvidarme de mí, por no acompañarme, por no habitarme.

Topándome con mi verdad, calmo la mente y el alma empieza a hablar. Le escucho bajito, muy bajito... son mis primeros pasos.
Miro, busco, escucho, respiro, leo, callo, pongo los pies en la tierra, empiezo a sentirme aquí y ahora, a notar movimiento dentro. Mi alma se va posando, mis miedos se esfuman, derribo castillos en el aire y definitivamente me planto en la realidad.
Mi energía cambia, todo en mí cambia, todo se transforma, transmuta.

Pero sucede también, que sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio  (Ismael Serrano)

Eligiendo el camino del cambio, levanto barreras, difumino la bruma, piso mis miedos. Me paso de bando, al de los raros - dicen, los solitarios, los hippies, los que piensan por sí mismos y descubren la sencillez de la vida. Me señalan, ¿será de alguna secta? nooo, solo quiero ser y estar. No quiero seguir ni tener seguidores, solo quiero encontrarme. Sencillamente eso.

Despierta mi creatividad y me inyecta energía, surge una nueva fuerza desde mi alma, esa luz que antes me deslumbró, ahora me guía. Y creo algo mío, un espacio que se abre entre las palabras, un camino en el que me descubro y me acompaño.

Nunca hubiera soñado poseer dentro tanta presencia, tanta riqueza, tanto valor, tanta intuición, tanta escucha... y se produce la transformación. Ahora mi alma femenina, fuerte y empoderada, honesta, clara y tranquila llega a su reino. Y me instalo ahí para no abandonarlo jamás.

Por fin me he encontrado, reconozco mi libertad. La siento, la vivo!

Me nutro de otras vivencias, otras gentes, otras tareas, comparto y tomo perspectiva desde la cima, sabiendo que quedan muchas más montañas por subir. He llegado a las cumbres de los dos miles, aún me quedan muchos ocho miles. Siempre hay más cimas por conquistar.
Lo importante es el camino que te lleva hasta ahí.

Golpeando mis instintos voy abriéndome camino hacia la realidad y siento que estoy, que estoy viva... (Presuntos Implicados)

Cabeza y corazón se alinean, se armonizan, laten al unísono. Se abre la consciencia y empiezo a sentir el cuerpo, el movimiento, la respiración, todo fluye... los sentidos se agudizan, el ritmo se acompasa, la respiración se relaja.

Mi alma late al ritmo de la vida y me siento en un nuevo estadio.
Ésta es sólo la primera parte del camino. Con seguridad existirán nuevos comienzos, nuevos encuentros y nuevos finales.

Hoy veo colores, toda la gama que ofrece la vida. No tantos grises.
¿Lo importante? pasos lentos pero seguros, porque... lo deprisa que avanzo cuando voy despacio!

Y una vez desplegadas las alas, aquí y ahora paso al siguiente nivel.

***

Yo, que no podía... pude
Yo, que no sentía... sentí
Yo, que no buscaba, me encontré!

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