...y alzando el vuelo

...y alzando el vuelo

domingo, 24 de mayo de 2015

Morir para renacer

Me ha resultado curioso leer en un libro de coaching un proceso de transformación que se da en la naturaleza, en concreto en las águilas reales. No es casualidad que lo tomen como metáfora del proceso de crecimiento de una persona, ya que este fenómeno simboliza el renacer y darte a la vida. Sucede de manera similar en los gusanos y su transformación en mariposas. Lo podeis leer aquí.
***
Extracto de Los 7 hábitos de las personas que saben buscarse la vida de Marcos Álvarez.

"El águila puede llegar a vivir 70 años. Pero para alcanzar esa edad, al llegar a los 40 debe tomar una seria y difícil decisión; sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue aferrar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas; sus plumas, gruesas y volar se le hace ya muy difícil.

Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o atravesar un doloroso proceso de renovación que dura 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí. Entonces el águila comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir desgarrarlo y arrancarlo. Debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, tendrá que desplumar sus plumas viejas y esperar a que renazca su plumaje. Después de 5 meses, emprende su vuelo de renovación y... a vivir 30 años más!"
***

domingo, 17 de mayo de 2015

¿Quieres descubrirte?

Sí, ya sé que esta foto es una irreverencia,
pero me ha hecho mucha gracia
la guitarra sobre el David!
Siglos atrás, el escultor renacentista Miguel Ángel esculpió el David, la escultura más lograda y famosa del mundo. Fue capaz de extraerla con mucho esfuerzo y maestría y quizá fue su intuición la que apuntó que de un dañado bloque de mármol podía sacar una colosal escultura de casi seis metros de alto. Ante tal belleza afirmó: el David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, lo único que yo hice fue quitar las partes que sobraban.

En otras palabras podemos decir que cada bloque de piedra contiene una escultura en su interior y es labor del escultor descubrirla. Con las personas pasa igual, contenemos un verdadero tesoro en nuestro interior, solo hace falta que lo descubramos, que retiremos lo que no es necesario, lo que sobra, lo que enturbia aquello que permanece oculto bajo capas y capas de negrura para así quedarnos con lo verdaderamente valioso, nuestra autenticidad.

Perfilando más esta idea, podemos decir que una persona es un diamante en bruto cuando posee excelentes cualidades básicas pero aún no las ha desarrollado. Entonces decimos que el diamante está por pulir, por mostrar la belleza que bajo la rudeza y la tosquedad permanece oculta en su interior, que tiene un gran potencial por descubrir, por sacar la luz radiante que brilla en su interior, al igual que hace el escultor con su obra.