...y alzando el vuelo

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domingo, 17 de mayo de 2015

¿Quieres descubrirte?

Sí, ya sé que esta foto es una irreverencia,
pero me ha hecho mucha gracia
la guitarra sobre el David!
Siglos atrás, el escultor renacentista Miguel Ángel esculpió el David, la escultura más lograda y famosa del mundo. Fue capaz de extraerla con mucho esfuerzo y maestría y quizá fue su intuición la que apuntó que de un dañado bloque de mármol podía sacar una colosal escultura de casi seis metros de alto. Ante tal belleza afirmó: el David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, lo único que yo hice fue quitar las partes que sobraban.

En otras palabras podemos decir que cada bloque de piedra contiene una escultura en su interior y es labor del escultor descubrirla. Con las personas pasa igual, contenemos un verdadero tesoro en nuestro interior, solo hace falta que lo descubramos, que retiremos lo que no es necesario, lo que sobra, lo que enturbia aquello que permanece oculto bajo capas y capas de negrura para así quedarnos con lo verdaderamente valioso, nuestra autenticidad.

Perfilando más esta idea, podemos decir que una persona es un diamante en bruto cuando posee excelentes cualidades básicas pero aún no las ha desarrollado. Entonces decimos que el diamante está por pulir, por mostrar la belleza que bajo la rudeza y la tosquedad permanece oculta en su interior, que tiene un gran potencial por descubrir, por sacar la luz radiante que brilla en su interior, al igual que hace el escultor con su obra.

Llegamos a este mundo como diamantes en bruto y nos vamos puliendo con la experiencia a través del tiempo.
Todas tus experiencias de vida, tus vivencias, tus relaciones, el contacto contigo mism@... todo va haciendo que vayas aprendiendo y vayas mejorando.
Es tener el coraje de descubrir que encierras un tesoro dentro de ti, es buscar en el fondo del cajón, es moldearte, esculpirte, pulirte... como quieras llamarlo, pero siempre teniendo presente que tu mejor está ahí dentro. No lo busques fuera, no lo encontrarás jamás.
Al final de sus días, el escultor afirmó: si la gente supiera lo duro que tuve que trabajar para ganar mi maestría, no parecería tan maravilloso. Y es cierto que cuesta: aprender exige de ti. Merece la pena tener este planteamiento siempre presente, aunque conlleve mucho esfuerzo y dedicación.

Yo prefiero pensar que cada uno debe descubrirse a si mism@, en lugar de pensar que hay un hacedor/descubridor. Es mucho mayor el gozo de ser descubierto por uno mismo, ya solo por el simple hecho de pensar que nadie sabe más de ti que tú mism@.

Por tanto, si quieres descubrirte, aprende de ti, mira quién eres, busca tu camino, integra tus valores, intereses y motivaciones, identifica tus sueños y persíguelos, desarrolla tus potencialidades.
Acéptate, respétate, valórate y reconoce la grandeza que está en tu interior.

Hay mucho potencial en ti, sácalo!

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