Me cuenta con frecuencia que su madre y una de sus mejores amigas coinciden en definirla como entrañable. A mí también me lo parece porque le encanta hablar del alma, de la esencia, de las "entrañas" y de todo lo que tiene que ver con la realización, el desarrollo personal y la superación. De hecho, de todo lo que hace, tiene que sacar la mejor experiencia, sacarle el jugo, encontrar la conexión emocional, que todo tenga un sentido espiritual. Por eso digo que es particular, porque a pocas personas me he encontrado a las que les guste hablar con tanta honestidad de sus temas emocionales. Normalmente la gente oculta sus sentimientos, se desconecta de ellos, los reprime, se autoengaña… y ella misma me ha contado que hasta hace bien poco también era así, pero un día se encontró con SU VERDAD de frente y decidió seguirla.
Una de las cosas que
más me llama la atención de ella es la fuerza interior que tiene, pese a ser de pequeño tamaño y aspecto juvenil, parece un ciclón que todo revuelve a
su paso. Gracias a esa fuerza que tiene, aseguro que es una de las personas más
resilientes que he conocido, ya que lucha por esa verdad, por superar las adversidades,
por ponerse en pie de nuevo y sacar el lado positivo de la historia. Recientemente
ha salido airosa de situaciones muy complicadas
de las que ha aprendido mucho y le han dado gran parte de esa fortaleza de
la que hablaba antes.
Ha logrado escuchar su intuición y hacerla caso. Dicen que la intuición es la lucidez que el corazón conoce y la mente ignora. La intuición te conecta con toda esa sabiduría interior de la que no eres consciente, pero que está en ti. Me recomienda muchas veces que me escuche y me conecte conmigo misma para saber el camino correcto. Creo que de ahora en adelante le haré caso, a ella no le está yendo nada mal.
Quiere a su hijo con locura. Parece que una
vez recuperada de un traspiés en su vida se está conectando mucho con su
pequeño y está entusiasmada con crear un vínculo fuerte y cercano con él, sobre
todo porque quiere ayudarle a que vaya construyendo su propia identidad y
desea de verdad acompañarle en ese camino porque sabe lo imprescindible que es, como madre,
estar junto a su hijo y ayudarle a que sea un niño feliz, un joven despierto y
un adulto íntegro.
Lo que más le pierde
son los “prontos” que tiene de vez en cuando. Ella cree que son producto de
estar aprendiendo a gestionar sus propias emociones, entonces a veces le da uno
de esos "prontos" y se ataca, y es cuando
grita a su niño, le castiga, le muestra incoherencias y otras cosillas que realmente no le
gusta hacer, ni por supuesto a él recibir. Para ella es un auténtico reto
superar esta etapa y está poniendo los medios necesarios para conseguirlo. Al ir
entendiendo mejor sus propias emociones está empatizando con él,
poniéndose en contacto con sus necesidades (con las de los dos) y conectándose
más consigo misma y con su hijo.
Es de sobra conocido que por
las mañanas es un poco perezosa y le cuesta levantarse para empezar el día, por
lo que luego va presionada y ese estrés que ella misma se genera, lo va
depositando en el niño metiéndole prisa, y al final acaban los dos enfadados mientras
van caminando al cole. Me cuenta que lo está superando con autocontrol,
mucha reflexión de la situación y parándose a pensar antes de actuar.
Está en vías de
liberarse del control que ejerce en su vida y en la de su hijo, que denota
claramente inseguridad y miedo. Esa exigencia que se pone en todo lo que hace
al querer exprimir el jugo de sus vivencias le hacen tener un alto coste
emocional, por lo que trata de prestar atención cuando hay leves indicios de ese control. Le voy a sugerir que lo pierda de vez en cuando. Creo que así le irá mejor.
Es genial ver que ha
recuperado su alegría natural y eso se le nota en la mirada y en su actitud
frente a la vida. Porque como dicen: los
ojos son el reflejo del alma. Y sus ojos están cargados de VIDA.
Con todo mi afecto,Fdo: tu amiga.
*Esta carta ha sido
escrita por una buena amiga mía, tan cercana a mí que a veces la confundo
conmigo misma.
