...y alzando el vuelo

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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mami, te quiero hasta Plutón!

Esta frase la ha inventado mi hijo y me la dice a menudo. Leemos tantas aventuras sobre el espacio que se le ha ocurrido expresar su cariño de esta manera. Me parece que contiene tanta ternura que me ha inspirado a escribir este cuento infantil:



Joy es un niño de cuatro años, despierto y juguetón, incansable en su deseo de aprender y al que le encanta que le cuenten cuentos para dormir.
Sus historias favoritas son las del espacio exterior, las que hablan de la luna, las estrellas y los planetas, ya que siente una enorme curiosidad por todo lo que está ahí fuera.


Cada noche, después de que su mamá le lea un cuento, él comienza a soñar. Esta noche imagina que es un astronauta que viaja hasta la luna en su nave espacial, que lleva un traje acolchado y unas botas grandotas que dejan huellas gigantes.

Le gusta soñar que salta sobre la luna sin apenas notar la gravedad. Las vistas son magníficas y desde ahí puede observar la Tierra, el sol y el resto de planetas, así que siguiendo su curiosidad y en su deseo de ir mas allá, esta noche siente que sería genial poder saltar encima de los planetas como si fueran pelotas de goma, mullidas y flexibles.



Le llama la atención Plutón, el más lejano de todos y se imagina a sí mismo saltando cada uno de los planetas hasta llegar a él, pero siente miedo a lanzarse porque está oscuro y mucho más oscuro cuanto más alejado esté del sol.


Una estrella mágica y llena de luz se acerca a él y le invita a que lo intente, ya que está seguro de que puede vencer su miedo. Le anima a que confíe en sí mismo y le sopla polvo de estrellas que le dará el impulso necesario.

- Lánzate! sólo tienes que desearlo desde el fondo de tu corazón - dice la estrella.

Al escucharse, Joy siente más profundo su miedo y duda por un momento de que pueda lograrlo, pero a la vez siente tan fuerte su deseo de aventura que se lanza al vacío.


- Zaaas! estoy flotaaando! - dice emocionado.

Da giros y más giros, brincando y posándose suavemente sobre ellos.

Permanece así un buen rato, jugueteando en el espacio y saltando de planeta en planeta hasta que llega al último, Plutón, donde se da cuenta de que la estrella le ha estado acompañando e iluminándole en su vuelo casi sin percibirla y Joy, en un gesto de afecto, le tiende su mano para agradecerle el empuje.

- Hacemos un buen equipo, eh! - dice el pequeño guiñándole un ojo.

Y así continúa incansable fluyendo por el espacio, dando mil volteretas y feliz por haber superado su temor a lanzarse.

Entonces siente algo que le despierta de su sueño; es su mamá, sonriente al borde de su cama dándole toquecitos para espabilarle. El, dándose cuenta del sueño tan agradable que ha tenido, sonríe y dice: sabes qué, mami? te quiero hasta Plutón!

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